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epicondilitis lateral

Epicondilitis lateral o codo de tenista: síntomas y tratamiento

Jueves, 19 de Julio del 2018

Una de las lesiones más frecuentes de los tejidos blandos del codo es la epicondilitis lateral. Entre el 1% y 3% de la población la padecen, y está asociada en general a la práctica deportiva, aunque también puede producirse por sobrecarga de la zona muscular.

 

Si no la hemos sufrido nunca, quizá hayamos escuchado hablar de esta patología, ya que también nos solemos referir a ella como "codo de tenista". Pero, ¿qué es exactamente la epicondilitis, y cuál es su tratamiento?

 

 

¿Qué es la epicondilitis?

La epicondilitis lateral o externa es una patología que cursa con dolor que afecta a la cara externa del codo. Como hemos dicho, esta dolencia también se conoce como “codo de tenista”, debido a que es una lesión habitual en los deportistas, sobre todo los que practican deporte de raqueta.

En cuanto a la afección de esta lesión, afecta a ambos sexos por igual y suele ocurrir entre los 35 y 50 años de edad, aunque esto no es una premisa que se deba cumplir, ya que cualquiera que haga un mal movimiento repetitivo con el codo o la muñeca puede llegar a padecerla. Lo que sí suele ocurrir, es que la dolencia ocurra en la mano dominante.

Normalmente, si no es provocada por la práctica de deporte, como el tenis o el golf, suele ser causa de una sobrecarga laboral. Esta sobrecarga es debida a un uso repetitivo o sobreuso de esta articulación por movimientos repetitivos de la inserción muscular extensora de la muñeca. Por ejemplo, suele ser causa de baja laboral en oficios de fábrica y construcción, así como los tatuadores; o en oficina, donde la ergonomía en la oficina no sea la adecuada y se use mal el ratón del ordenador.

¿Qué síntomas tiene la epicondilitis?

Los síntomas más habituales de la epicondilitis lateral o del codo de tenista son:

  • Dolor en la parte externa del codo en reposo, que aumenta con la palpación de la zona.
  • Dolor en la zona de la muñeca al flexionarla con el brazo extendido.
  • Dolor al estirar en la musculatura extensora.
  • Dolor irradiado en la muñeca y el antebrazo.
  • Dolor e incapacidad a la hora de coger peso o agarrar algo con fuerza, es decir, disminución de la fuerza de agarre y debilidad del brazo afectado.
  • Inflamación en los procesos agudos, que desaparece en los casos que la lesión se haya convertido en una patología crónica.

Como podemos observar, la epicondilitis siempre cursa con dolor, aunque sí es cierto que este dolor suele reducirse por la noche o en episodios de reposo.

 

¿Cómo tratar la epicondilitis lateral?

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se basa en la exploración física y palpación de la zona. Por sus síntomas tan claros, no suele ser un diagnóstico complicado, pero sí se debe tener cuidado de no caer en error y confundirlo con otras patologías. Además, el diagnóstico es importante para intentar saber en qué grado se encuentra la lesión y así poner un tratamiento u otro.

En general, el tratamiento clásico funciona en el 90% de los casos, y puede tener las siguientes opciones:

  • El uso de antiinflamatorios ayudará a mitigar levemente el dolor reduciendo la inflamación provocada por la lesión muscular. Podrán ser tomados tanto por vía oral como por vía tópica.
  • Guardar reposo es una premisa para la mayoría de las lesiones, muy importante en este caso en particular. En algunos casos, podemos necesitar inmovilizar la zona para evitar su uso inconsciente y en consecuencia el dolor que esto provoque.
  • El tratamiento de fisioterapia es el más adecuado para mitigar el dolor y conseguir fortalecer la zona para no padecer de más debilidad ni dificultad de agarre. Según el caso y el grado de la lesión, el tratamiento podrá variar desde comenzar por terapias manuales como masoterapia y/o terapias con calor, entre otras técnicas, para pasar a la movilización con realización de ejercicios progresivos para tonificar la musculatura y reeducar los gestos erróneos que puedan volver a provocar la lesión. Tu fisioterapeuta te guiará en el proceso de recuperación con, además de su propio tratamiento, ejercicios o estiramientos que puedan sumar a la hora de rehabilitar la lesión.
  • Si tu médico especialista o fisioterapeuta lo decide, también se puede recurrir a la infiltración en los casos que estos tratamientos no hayan funcionado. La infiltración de corticoides debe realizarse con precaución y siguiendo los tiempos necesarios para no dañar aún más. El abuso de este tratamiento o la realización errónea del mismo por no esperar los tiempos necesarios puede provocar ruptura de los tendones, lo que debemos evitar a toda costa.
  • En el caso de que ninguno de los tratamientos anteriores funcione, como última opción se puede optar por la cirugía, siempre y cuando lo recomiende el especialista. La cirugía en estos casos puede realizarse mediante incisión abierta o por la técnica de artroscopia, pudiendo ser bajo anestesia local o bajo anestesia general, dependiendo del caso y del paciente.   

 

Si buscas un centro de fisioterapia en Las Rozas para tratar esta patología, contacta con nosotros para poder estudiar tu caso y comenzar con el tratamiento más adecuado. En FisioCantizal apostamos por las terapias más efectivas y disponemos de las últimas tecnologías para acabar con la dolencia del codo de tenista.

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