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Fascitis plantar

Fascitis plantar ¿qué es y qué síntomas tiene?

Viernes, 06 de Abril del 2018

 

¿Qué es?

La fascitis plantar consiste en la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido elástico que se extiende desde el calcáneo hasta la zona metatarsal, situada delante de los dedos. Esta estructura tiene una función esencial en el caminar, pues es una de las principales responsables de mantener el arco plantar, absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo. Además, se encarga de proteger los metatarsianos evitando un exceso de flexión de los dedos.

 Causas 

Los factores que conllevan a su aparición son:
 
- Exceso de carga en el pie: causada por correr largas distancias, normalmente en terrenos desfavorables con pendientes pronunciadas o superficies desiguales. Así como, el uso de un calzado inadecuado, con la suela demasiado blanda o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón, puede tener las mismas consecuencias. Hoy en día, en el que el running está en pleno auge, es una de las causas principales de una lesión tan prevalente en gran cantidad de personas. 
- Pies planos o excesivamente arqueados.
- Exceso de peso. Considerado como un factor de riesgo para sufrir fascitis plantar.
- Presencia de un tendón de Aquiles tenso.
- Debilidad del músculo sóleo, que es un músculo situado en la pantorrilla por debajo del gemelo. Este músculo es el encargado de la flexión de la planta del pie, de modo que si se encuentra alterado, el paciente tratará de corregir la falta modificando su paso y pudiendo provocar así otro tipo de lesiones.
- Edad: a medida que envejecemos la fascia plantar va perdiendo elasticidad. A esto se suma que la musculatura que participa en el movimiento del pie también va perdiendo su fuerza, y su capacidad de regeneración disminuye. Además, la capa de grasa presente en el talón, y que amortigua gran parte del impacto recibido por el pie, también disminuye, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.
 

Síntomas 

El síntoma principal de esta lesión es el dolor que se produce en la zona interna del talón, es decir, la parte en la que se inserta la fascia plantar, y que suele manifestarse más intensamente por las mañanas debido a la rigidez matutina de la fascia, que por la noche se acorta. El dolor suele ir acompañado de hinchazón leve, enrojecimiento y sensibilidad en la parte inferior del talón.
Sin embargo, en el caso de los deportistas, el dolor solo aparecerá por la mañana y tras la práctica de la actividad deportiva por lo que, en general, podrá seguir realizando la actividad a la que se dedique. 
 

Prevención y tratamiento 

 

En cuanto a la prevención, es necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones como son: 

- Evita el sobrepeso y la obesidad.
- Usa siempre un calzado adecuado
- Utiliza plantilla de corrección y cambia tus zapatillas de correr con frecuencia. 
- Evita permanecer mucho tiempo de pie o caminar descalzo. 
- Al practicar ejercicio, alterna las caminatas con otras actividades que no tienen impacto sobre la fascia, como nadar y montar en bicicleta.
- Camina o corre sobre superficies lisas y llanas. 
- Realiza ejercicios de estiramiento de la pantorrilla regularmente.
- Existen algunos masajes y terapias que pueden no solo aliviar el dolor de la factitis sino prevenir su aparición. consulta con tu fisio de cabecera. 
 
En cuanto al tratamiento, hay uno inicial que consiste en la combinación de antiinflamatorios con diferentes tratamientos de fisioterapia dirigidos a aliviar la inflamación de la fascia en la fase aguda de este trastorno.
A continuación, si tras el examen de pisada el podólogo determina que la inflamación de la fascia se debe a un trastorno en la planta del pie, habrá que diseñar y fabricar una plantilla personalizada que permita liberar la fascia y así, una vez se alivie la inflamación de esta estructura, el paciente pueda retomar la actividad con menos probabilidad de recaída.
Por último, en los casos en los que hay que recurrir a la cirugía, está ya no es tan invasiva como era antes, pues ahora a través de la ecografía es posible saber con exactitud el lugar en el que se debe actuar, y por ello se logra liberar la fascia de forma satisfactoria la mayoría de las veces. Sin embargo, puede existir riesgo tanto de infección como de no resolución.
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